El despenalizado







Nadie ignora que el remedio temporario contra las tristezas duraderas es la droga, compuesta de diversos elementos tomados de la naturaleza y cuyas propiedades son de diversos tipos. Partuso Riacho escribió en su diario íntimo: “Si alguien tiene ganas de mentir que diga que no se drogó. Yo nunca me drogué y sin embargo vivo en cualquier dimensión”.
Cuentan que, al parecer, en el partido de Lanús, un joven habría consumido LSD y que bajo el efecto de este químico sufría la persecución de un demonio en forma de duende que propendía a electrocutarlo con dos cables pelados. En el intento de zafarse de situación tan dañina convirtiose en dañino en defensa propia el mismo joven y cobrando un coraje desconocido en él habríase servido de un palo con el que le daba duro y casi parejo al demonio. Al tiempo que hacía esto, se cuenta, llamaba a sus amigos a que engrosaran sus filas, los cuales al llegar advirtieron que el demonio intimidado se había refugiado y gemía bajo la catrera del joven alucinado. Sin duda temieron. Pese al pavor destaparon el acolchado y descubrieron un pequeño niño Down de unos tres años que había sufrido severas contusiones. Por culpa de la imaginación humana y de la perversa droga el joven sufre las consecuencias judiciales pertinentes y en vigencia.